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A lo largo del pasado siglo, la producción ha pasado de los oficios a la producción masiva. Cuando la producción en masa fué introducida por Henry Ford, los clientes no tenían ninguna oportunidad de influienciar la composición del producto, lo que quedaba patente en la famosa cita del propio Henry Ford, quien decía: “Su vehículo puede ser del color que usted desee, siempre y cuando desee que sea negro”. 

Entre la multitud de compañias que en los últimos años han entrado en el sector de la producción en masa, se ha constatado una creciente demanda de productos personalizados. Estas compañías se han percatado de que existen segmentos de mercado que no pueden catalogarse como homogéneos; Las necesidades varían de un cliente a otro y los productos deben acomodarse a éstas. Por lo que muchas compañías pueden encontrar un gran potencial de crecimiento enfocándose hacia estos clientes y utilizar esta oportunidad estratégica para establecer una ventaja competitiva.

Uno de los sectores en los que esto se hace más patente es el sector del Mueble. No existe un patrón de construcción de viviendas que permita a un fabricante asegurar que sus productos encajarán en el dormitorio o en la cocina del cliente final. Un cierto nivel de personalización se hace necesario. En el sector de los muebles de cocina esto se ha solucionado mediante la modularización y la personalización in situ, por el instalador, de determinados módulos, de manera que encajen en el hueco que les corresponde. Poca más personalización admite, actualmente, este sector. 

En el sector del mobiliario de salón, dormitorio y oficinas, la modularización también es posible y rentable, pero el cliente final cada vez es más exigente con el acabado de sus estancias y desea que su mueble o módulo a medida esté construido exactamente de la misma manera y con el mismo acabado de calidad que el resto del mobiliario. Aquí es donde entra en juego el paradigma de la Personalización Masiva o Mass Customization.

 

La combinación de la producción en masa y la capacidad de ofrecer productos personalizados se denomina Personalización Masiva [Pine, 1993]. Como podemos ver en la figura 1, se entiende que la personalización masiva debe beneficiarse de ambos extremos. Por un lado la producción en masa admite un muy bajo nivel de personalización del producto final y por otro lado la fabricación personalizada complica la producción de manera que no facilita la fabricación de un gran número de unidades de cada producto. 

 

El objetivo, por lo tanto, es la fabricación de productos altamente personalizados utilizando  los métodos de la producción en masa de modo que el coste por unidad se ajuste al mercado.

Para lograr este objetivo, debe desarrollarse una considerable preparación. Los productos deben ser diseñados para ello y los métodos de producción deben estar bien preparados. 

senCille Manufacturing consigue este objetivo mediante la implantación de un elegante, sencillo y poderoso configurador de producto que permite al fabricante definir su producto con el máximo detalle de fabricación pero preparado para recibir las modificaciones de última instancia por parte del cliente, sin que esto modifique sus métodos de fabricación y por lo tanto en fábrica no distingan un producto personalizado de uno estándar.

En las próximas entradas nos adentraremos en este fascinante paradigma del Mass Customization al tiempo que iremos viendo como senCille Manufacturing software resuelve cada uno de sus preceptos.

 

 

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